El POUM en la clandestinidad entre 1937 y 1939 (Wilebaldo Solano)

Este texto reproduce una nota dirigidas por Wilebaldo Solano al historiador Burnett Bolloten, el cual solicitó información sobre la actividad del POUM durante el periodo de clandestinidad de los años 1937-39. Parte de estos datos fueron recogidos en la edición definitiva de su obra La guerra civil española.

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Día publicada: diciembre 5, 2019
Escrito por: Solano, Wilebaldo
Categoría: AUTORES, POUM
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Josep Comabella Rabassa (Wilebaldo Solano, 2000)

Josep Comabella y Rabassa nació en 1908 en Ponts, pueblo de la provincia de Lérida, y murió en Barcelona en 1981, tras una vida agitada e intensa en la que se destacó brillantemente en diversos dominios. Huérfano de padre en plena infancia, se trasladó con su familia a la ciudad de Lérida, donde se desarrolló su vida escolar, tras la que comenzó a trabajar en una ferretería. Se formó por sí mismo como tantos jóvenes de su época y se destacó en seguida por su pasión por la literatura y las luchas sociales. Continuar leyendo «Josep Comabella Rabassa (Wilebaldo Solano, 2000)»

1937. Buró Internacional de las Juventudes Revolucionarias

Acta de la reunión del Comité Central del Buró Internacional de las Juventudes Revolucionarias en Barcelona el 9 de mayo de 1937. Traducción de Brigitte Engelfried y Pello Erdoziain del texto original en alemán. Archivo de Willy Brandt (Oslo).

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Enrique Ariño, un militante ejemplar (Wilebaldo Solano, 2002)

El 13 de marzo de 2002 falleció en París el compañero Enrique Ariño Quintilla como consecuencia de una grave enfermedad que le mantuvo alejado de toda actividad política. Ariño nació en 1912 en Barcelona y fue miembro del Comité Ejecutivo de la Juventud Comunista Ibérica durante la guerra civil y del Comité Ejecutivo del POUM en los últimos años del exilio. Había nacido en Barcelona el 13 de abril de 1912.

Enrique Ariño era ceramista. Le enseñó el oficio Joaquín Carbonell, simpatizante del Bloque Obrero y Campesino. Trabajó durante muchos años en una importante empresa de cerámica de Barcelona e ingresó en el BOC siendo muy joven y se integró en seguida en la Juventud Comunista Ibérica. Era lo que podríamos llamar el militante obrero ejemplar de aquellos años. Sólo había pasado por la escuela primaria y tenía una sed de instrucción y cultura impresionante. El militante sindical y político, con pleno sentido de sus responsabilidades, quería saber todo lo que no le había procurado la enseñanza elemental. Leía y estudiaba con verdadera pasión y se acercaba a los estudiantes de la Juventud Comunista Ibérica en demanda constante de informaciones y libros. Cuando creamos la Asociación de Estudiantes Revolucionarios, se puso en relación con nosotros para que estableciéramos una relación eficaz con los alumnos de formación profesional de la Escuela Industrial de Barcelona, cosa que logramos sin dificultad y dió un nuevo carácter a nuestra organización. La AER comenzó a ser considerada y respetada por los dirigentes de la famosa Universidad Autónoma de Barcelona.

Ariño, siempre disponible para el trabajo y la acción, participó en todas las actividades del BOC, de la JCI y del POUM (manifestaciones, huelgas, jornadas de Octubre de 1934, lucha contra los militares insurrectos en Julio de 1936). En septiembre de l936 fue elegido miembro del Comité ejecutivo de la JCI en la conferencia general de esta organización celebrada en Barcelona, Fue secretario de organización hasta su detención por la policía stalinista en Abril de 1937. Los jueces le enviaron a la Prisión del Estado de Barcelona donde se encontraban Andrade, Solano, Gorkín, Rodes y otros dirigentes del POUM. Fue evacuado con ellos a la prisión de Cadaqués dos días antes de la caída de Barcelona. Logró, como los demás, pasar a Francia. Cuando estalló la guerra fue asignado a Chartres en residencia vigilada, con Andrade y Solano y otros compañeros.

Durante la segunda guerra mundial vivió en condiciones muy difíciles y estuvo a punto de ser deportado a Alemania. Finalmente, logró un trabajo interesante en una fábrica de porcelana de Limoges. Siguió militando en el POUM y fue elegido miembro del Comité ejecutivo en 1970. Regresó a España en 1976, pero motivos profesionales y familiares le obligaron a volver a París. Enrique Ariño, como tantos otros militantes de la JCI y del POUM, vivirá en la memoria de todos los que le conocieron y le estimaron en los días de lucha y de gloria de su generación que están fuertemente grabados en la Historia.