Mujeres y revolución (Cindy Coignard, 2011)

Intervención prevista para la Jornada «Dones i Revolució», a la que finalmene no pudo asistir (organizada  por la Fundació Andreu Nin en Barcelona el 21/09/2011). 

Ante todo, quisiera agradecer la Fundación Andreu Nin por haberme invitado a participar en esta jornada dedicada a las mujeres del POUM. Como todos sabemos, el camino es todavía largo para que las mujeres y los hombres estén en pie de igualdad y de complementariedad en la sociedad ; una sociedad en la que ninguno, sea cual sea su sexo, su raza, su religión,… debe sentirse discriminado y considerado inferior a otro. Somos diferentes, sí, pero la diferencia es una riqueza de la que cada uno tiene que aprender.

Ya hace años, Lenin afirmaba – como apareció más tarde en la prensa del POUM – que la revolución socialista no podía realizarse sin la participación de las mujeres. Lo importante era emancipar al proletariado ante todo. Sin embargo, no podemos afirmar tampoco que no existía una lucha específica femenina.

La existencia del periódico Emancipación es una prueba explícita de la lucha existente y de los problemas que las mujeres obreras conocían : el primero de ellos, la doble discriminación que sufría :

1)    como obrera, la mujer se veía discriminada principalmente respecto al salario.
2)    como mujer. Bien se conocen las difíciles condiciones que conocían las familias obreras para vivir, o incluso sobrevivir, y los hijos tenían que ir a trabajar muy pronto para ayudar. Las mujeres no se veían exentas de ir a trabajar en fábricas, a menudo textiles y, en casa, se veían doblemente explotadas por ser mujer y tener que desempeñar el papel que le incumbía en la época.

Si no era el caso en todas las familias, los valores de la época iban ganado y los roles eran sexualmente marcados. Como lo dijo Antònia Adroher :

Dels quinze anys als disset anys vaig fer «lo» que generalment es feia en la petita burgesia de Girona que era molt reaccionària […] vaig aprendre de cosir, vaig aprendre de brodar, vaig aprendre d’escriure a màquina, totes aquestes petites coses que les famílies ensenyaven a les filles perquè quan fossin dones grans i s’haguessin de casar fossin capaces de tenir bé una casa. (1)

Por otra parte, Dolores Bosch de Ros afirma que, en su casa, era la misma educación para los chicos y las chicas (2). Sin embargo, cuando la entrevistadora le pregunta si los hombres ayudaban a las tareas domésticas, contesta que no, porque « no se estilaba en aquella época […] Ellos se iban a jugar fútbol » (3) . Además, no era sorprendente ver, en aquella época, la supremacia del modelo patriarcal : « Tenía las amigas por allá, iba a su casa, y veía cómo llegaba el señor y allí quedaba sentado, leyendo el periódico » (4) .

Si la vida de Antònia Adroher, por ejemplo, siguió otro rumbo, fue porque tenía modelos familiares o amicales : su madre siempre se preocupó por los más pobres invitándoles cada semana a comer a casa suya. Su hermano Enric, también le sirvió de modelo (todos conocemos su vida: maestro, sindicalista y militante marxista).

Hay que decir que en casi todos los casos, las mujeres del POUM tenían a alguien que “influyó”, de manera más o menos importante, su entrada en el Partido. No es una crítica sino una evidencia: el Bloc, como lo decía Víctor Alba, era (como lo será el POUM sin duda) como una segunda familia. Se pasaba mucho tiempo en el partido y era normal que cuando los militantes volvían a casa, hablaran de su jornada y continuaran las actividades políticas y sindicales. A veces incluso se hacían las reuniones en casa de unos u otros. El Partido era omnipresente en la vida de los militantes y, por lo tanto, de su entorno familiar o amical.

Además – y para volver a esto de la existencia de una lucha femenine – hay que recordar que el propio Nin actuó a favor de la emancipación de la mujer:

–    plenitud de los derechos cívicos y políticos para los jóvenes de AMBOS sexos de 18 años.
–    Apoyó la legalización del aborto
–    Protección de la infancia
–    Nueva legislación de parejas

Se quería acceder a la emancipación del proletariado pero, si se tomaron medidas y se expusieron reivindicaciones exclusivamente femeninas, es que existía un problema específicamente femenino además del problema de la condición de la clase obrera.

Los problemas evocados son diversos:

–    discriminación como mujer (intentan comprender de dónde viene la discriminación. Las referencias son Engels y Bebel sobre todo).
–    Condiciones laborales
–    Desigualdad salarial
–    Prostitución
–    Problemas sexuales (aborto, contraceptivos)
–    Voto femenino
–    Amor libre

Las reivindicaciones eran presentes en Emancipación pero no solamente. Ya existían a principios de los años 1930 en L’Hora y La Batalla. Luego, los encontramos en Juventud Obrera, L’Espurna, La Batalla, Impuls, Avançada, y otros, o sea casi en todos los órganos de prensa del POUM, aunque de manera heterogénea según los lugares de publicación.

Hay que subrayar que, si bien los hombres se preocupaban un poco de los problemas femeninos, eran las mujeres las que los evocaban. ¿Tenemos que echar la culpa a los hombres? No, porque primero, hay que contextualizar las cosas : nos encontramos en una época y en una sociedad en las que los valores eran más tradicionales y, por muy emancipador que era el POUM, no era fácil cambiar las mentalidades de una día para otro. Además, el hecho de que las mujeres se encargaran de los problemas que tenían, podía ser benéfico para las militantes con el fin de que tomaran conciencia de su situación y lograran reagrupar a las masas femeninas para que se emanciparan más rápidamente y ayudaran, de esta manera, a la emancipación del proletariado entero.

Si podemos matizar, en ciertos aspectos, el carácter emancipador del POUM en cuanto a la mujer (como lo demostraré en mi tesis que terminaré el año que viene normalmente…), no podemos negar que el Partido se esforzó en favorecer la emancipación femenina y era vanguardista para la época.

Como ocurre mucho con la Historia, habría sido interesante saber lo que hubiera pasado si el POUM no hubiera sido declarado ilegal y si la guerra civil española no hubiera tenido lugar. Desgraciadamente, la Historia es la que conocemos y hoy en día, aunque evolucionó positivamente la situación de la mujer, no podemos sino afirmar que queda mucho por hacer todavía…

Muchas gracias.

Notas

(1)  Salomó Marqués, Entrevista amb Antònia Adroher, Gérone, Septembre 1992, p.8.
(2)  Dolores Bosch de Ros dans l’interview réalisée par Enriqueta Tuñón, PHO/10/94, Sección: Exilio español en México, AGGC, Salamanque, 1988, p.18.
(3)  Ibidem, p.19.
(4)  Ibidem, p.22.

Sobre el autor: Coignard, Cindy

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