Consideraciones sobre el problema de las nacionalidades (Andreu Nin, 1932)

 ”Comunismo” (Madrid), n.° 12. Mayo 1932, p. 25-28

 

La nación es un producto directo de la sociedad capitalista. La historia antigua y medieval no ha conocido en realidad la nación, sino únicamente gérmenes de la misma. El fundamento de la nación es el desarrollo del intercambio sobre la base económica del capitalismo. La nación se desarrolla en la medida en que se desarrolla el capitalismo, porque es la forma que corresponde a los intereses de clase de la burguesía. La nación es, pues, un resultante de la aparición y el desarrollo del capitalismo y se caracteriza por la existencia de relaciones económicas determinadas, la comunidad de territorio, idioma y cultura. Leer artículo “Consideraciones sobre el problema de las nacionalidades (Andreu Nin, 1932)”

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Presentación por Pelai Pagès. Profesor de Historia Contemporánea en la Universitat de Barcelona.

En el año 1892 nació en El Vendrell, en la comarca del Baix Penedés, en el seno de la familia humilde de un zapatero aficionado a la música, un niño destinado a convertirse en catalán universal. Con el padre director de la Coral Vedrellenca, amigo del maestro Pau Casals, Andreu pronto despunto por su capacidad intelectual y por sus preocupaciones políticas y sociales y con trece años ya publico su primer articulo en un periodico local. Catalanista convencido, -el 11 de septiembre de 1906 hizo el discurso de saludo a la bandera catalana en el Centre Catalanista del Vendrell-, comenzó a militar en las filas del republicanismo federal y estudió magisterio, primero en Tarragona y luego en Barcelona, mientras colaboraba intensamente en la prensa local, comarcal y también barcelonesa, donde se convirtió en redactor de El Poble Catala. Su conciencia social se concreto en una primera militancia en las filas del socialismo, pero sobre todo a partir de 1919 en el gran sindicato de la CNT, del que llego a ser secretario general. Fue amigo y compañero de dirigentes como Salvador Seguí y Ángel Pestaña, y junto a ellos hizo frente a los duros años del pistolerismo y a la represión gubernamental. Entusiasta de la revolución rusa de 1917, viajo a Moscú en 1921 representando a la CNT, y permaneció en la patria de los soviets hasta finales de 1930. Allí se hizo comunista, aprendió el ruso, se comprometió con la revolución, se enamoro de Olga Tareeva -que le dio dos preciosas hijas-, se hizo trotskista y profundamente antiestalinista, y comenzó a traducir al catalán los clásicos rusos. De regreso a Catalunya, en visperas de la proclamación de la República, vivió con intensidad los cambios que se estaban produciendo, primero como dirigente de Esquerra Comunista y mas tarde del Partit Obrer d’Unificació Marxista. Asimismo publicó libros emblemáticos como “Les dictadures dels nostres dies” o “Els moviments d’emancipació nacional”. Al estallar la guerra civil, en julio de 1936, se convirtió en conseller de justicia de la Generalitat de Catalunya, desde cuyo cargo desempeño una labor ingente, pero su compromiso con la revolución y sus criticas a Stalin y al estalinismo le valieron una intensa campaña en su contra por parte de los estalinistas catalanes y españoles. Tras los hechos de mayo de 1937, iniciada la injusta represión contra el POUM, Andreu fue secuestrado por la policía política soviética -que actuaba clandestinamente en la España republicana- y murió asesinado. Sin embargo, su recuerdo y su legado jamas han desaparecido y han dejado una profunda huella entre todos aquellos que siguen luchando por la emancipación social y nacional, a las cuales Andreu había dedicado su vida.

Día publicada: diciembre 22, 2018
Escrito por: admin
Categoría: AUTORES

La larga marcha por la verdad sobre Andreu Nin (Wilebaldo Solano, 1993)

Texto fechado el 8 de febrero de 1993 y publicado en la revista Utopie Critique, Paris, nº 4, cuarto trimestre de 1994. La versión que publicamos incorpora la ampliación del texto incluida por el autor en el libro Le POUM: Révolution dans la guerre d´Espagne (Paris, Syllepse, 2002). Este artículo analiza las revelaciones y la repercusión extraordinaria del documental Operación Nikolai proyectado en 1992 por la TV3 catalana. Asombrosamente dicha película no fue proyectada por TVE ni otra cadena de proyección nacional a pesar de la campaña desarrollada al efecto por la Fundación Andreu Nin, que contó con el apoyo de destacados intelectuales y artistas. Leer artículo “La larga marcha por la verdad sobre Andreu Nin (Wilebaldo Solano, 1993)”

2003. Homenaje de Alcalá de Henares a Andreu Nin. Wilebaldo Solano

Los dìas 20 y 21 de marzo de 2003 tuvo lugar en Alcalà de Henares, la espléndida ciudad de Cervantes, un homenaje excepcional a Andreu Nin, el dirigente del POUM, encarcelado, torturado y asesinado en Junio de 1937, en plena guerra civil contra Franco, por los agentes de Stalin y de la GPU. Leer artículo “2003. Homenaje de Alcalá de Henares a Andreu Nin. Wilebaldo Solano”

1992. Andreu Nin, la URSS y el estalinismo. Wilebaldo Solano

En el año 1992 se conmemora el centenario de Andreu Nin. En efecto, el célebre dirigente del POUM y una de las figuras más importantes del movimiento obrero español nació en El Vendrell el 4 de febrero de 1892. Nin, era, entre otras muchas cosas, un intelectual profundamente enamorado de la tierra, el pueblo y la lengua de Cataluña. Pero, ante todo y sobre todo, era un marxista internacionalista convencido de que la Revolución rusa de 1917 había abierto la era de la revolución socialista en Europa. Recordar a Nin hoy, después del desmoronamiento de la URSS y de las “democracias populares” del Este, nos lleva a la tentación de evocar lo que él fue con respecto a la Revolución de Octubre, a la Rusia de los años 20, al movimiento comunista internacional y a los animadores de aquella gran convulsión histórica, Lenin y Trotsky, Zinoviev y Bujarin.

Desde que, en l970, las Edicions Catalanes de París volvieron a publicar Els moviments d´emancipació nacional, uno de los libros de Nin, con un prólogo de Josep Benet y un ensayo biográfico mío, se han escrito muchas cosas sobre el líder del POUM, pero no se han abordado nunca a fondo los problemas de su propia personalidad y su papel en la URSS durante cerca de diez años, entre la primavera de 1921 y el otoño de 1930, es decir, entre el viraje que supuso la Nueva Política Económica (la NEP) y la victoria de Stalin sobre la Oposición, la colectivización forzosa y el terror.

Nos parece interesante evocar que Nin fue uno de los primeros que levantó en España la bandera de Octubre, mucho antes de la fundación del Partido Comunista en el Congreso de la CNT celebrado en 1919 en el Teatro de la Comedia de Madrid. El movimiento de simpatía por el bolchevismo era muy fuerte tanto en el seno del PSOE como en el interior de la CNT y esto explica que la central anarcosindicalista se adhiriera “provisionalmente a la Internacional Comunista” y decidiera poco después enviar una delegación a Moscú en la que figuraban Joaquín Maurín y Andreu Nin.  Como se sabe, Nin no pudo regresar a Barcelona y fue nombrado secretario general adjunto de la Internacional Sindical Roja.

Nin en la URSS

La estancia de Nin en la URSS puede dividirse en dos partes.  Entre 1921 y 1926, Nin fue un hombre de Octubre. Según Maurín, “los dirigentes comunistas rusos, desde Lenin y Trotsky, hasta Bujarin y Zinoviev, sabían cual era el valor de Nin y consideraban su cooperación en lo que valía”. Esa cooperación se expresó en las altas funciones que ocupó en el Soviet de Moscú, en el gobierno soviético y en la Internacional Comunista y las misiones políticas que realizó en Alemania, en Italia, en Francia y en otros países.  En realidad, ningún comunista español desempeñó tareas tan importantes como él en la URSS y en la Internacional Comunista.  En 1925, Nin acogió a Francesc Macià y fue, como se dijo, el “intermediario ideal” entre las autoridades soviéticas (Zinoviev y Trotsky) y el líder del catalanismo radical de entonces. Entre 1926 y 1930, Nin fue dirigente de la Oposición de izquierda porque se oponía, como tantos otros, a la burocratización del régimen y era, como dijo Víctor Serge, de los que reclamaban “el derecho a pensar y hablar y una reforma capital para restablecer la democracia obrera” destruida por Stalin. En una terrible atmósfera de calumnias, de destituciones y deportaciones a Siberia, Nin organizó la ayuda a Trotsky y a todos los deportados de la oposición y no fue detenido porque Stalin no se atrevía a perseguir a los extranjeros que tenían una fuerte personalidad. Finalmente, fue expulsado de la URSS y pudo regresar a Barcelona en octubre de 1930.
En los años 1927-29, Nin mantuvo una importante correspondencia con Maurín, detenido en Montjuic y luego exiliado en París. En una carta enviada a Paris por correo especial el 17 de Enero de 1927, Nin decía: “quieren que Moscú quede completamente libre de oposicionistas… El Buró Político ha decidido expulsar a Trotsky de la URSS… Todo el mundo supone que esta decisión está inspirada por el propósito de liquidar físicamente a Trotsky. Como no se tiene valor para hacerlo aquí se hará en otro país. Esta gente está decidida a todo. Es preciso alertar a la opinión”.

Desde su llegada a Barcelona, Andreu Nin se propuso explicar la realidad de la URSS y la significación del estalinismo. Y ya entonces fueron muchísimos los que se acercaron a él para pedirle que atenuara sus críticas de la URSS en sus conferencias en los Ateneos de Barcelona y de Asturias “para no desmoralizar a los militantes comunistas”. Era el argumento que ha servido siempre para ocultar la verdad y sirvió sobre todo durante la revolución y la guerra civil para imponer el silencio sobre la intervención de Stalin y sus agentes contra Largo Caballero, la CNT y el POUM.  Nin no cedió a semejantes presiones. Pero, de todos modos, recurrió a sus notorias cualidades pedagógicas para explicar sin menospreciar las enormes ilusiones que en aquella época se tenían con respecto a la URSS. Al fin y al cabo, Nin, como casi todos los oposicionistas, de derecha o de izquierda (para simplificar trotskistas o bujarinistas) pensaban que el “Estado obrero degenerado” de la burocracia podía ser reformado y creían en la regeneración de la Internacional Comunista y sus partidos.

Sin embargo, Nin no fue como los que volvían de la URSS y se callaban por oportunismo o por cobardía. Publicó y puso un prólogo tan excelente como severo al programa de Oposición de izquierda soviética y fue uno de los pocos que, en aquellos años, siguió con pasión la evolución de la URSS y aportó más cosas a la comprensión de la desastrosa política de Stalin. Y en un ensayo sobre el plan quinquenal y la colectivización forzosa de la agricultura, publicado en noviembre de 1932 en la revista Comunismo, llamaba a intensificar la acción “para evitar que la caída del estalinismo se convierta en la caída de la Revolución rusa y en un desastre irreparable para el proletariado internacional”.

 La política de Stalin en España

Pese a todo, en julio de 1936, cuando se produjo la formidable réplica de los trabajadores a la insurrección militar franquista, Nin y casi todos nosotros tuvimos la esperanza de que la URSS acudiría en socorro de la Revolución española. Nin expresó esta esperanza ingenua en el discurso que, a petición de Lluis Companys, y en nombre de las autoridades y de los trabajadores de Cataluña, pronunció (en ruso y en catalán) para acoger a Antonov Ovseenko, nombrado Cónsul general de la URSS en Barcelona. Los hechos no tardaron en confirmar las sospechas de los que pensaban que Antonov, el oficial que dirigió en 1917 el asalto al Palacio de Invierno, ex-militante de la Oposición de izquierda con Nin y que luego había capitulado ante la burocracia, era el enviado de Stalin para defender la estrategia de “no intervención” de Inglaterra y Francia y para intervenir en una política de ataque brutal contra el POUM, la CNT y todas las organizaciones revolucionarias.

Poco después, a fines de agosto de 1936, llegaba a Barcelona el eco de los procesos de brujería de Moscú y la noticia de la ejecución de Zinoviev, Kamenev y Smirnov por la GPU en la Lubianka.  Sólo el POUM denunció la farsa y el crimen. Por iniciativa de Andreu Nin, La Batalla publicó una declaración de protesta y las informaciones que casi toda la prensa ocultaba. En realidad, en la URSS se habla impuesto una Constitución que abolía el sistema soviético e instituía el monopolio del partido único con un sufragio universal copiado del inventado en la Italia de Mussolini. El asesinato de Zinoviev, Kamenev y Smirnov anunciaba la liquidación de los cuadros del partido bolchevique. Nadie sintió esto como Nin, salvo Víctor Serge, que nos previno en seguida de las consecuencias que podía tener para España y para nuestra lucha contra Franco desde su exilio de Bruselas, donde había creado una “Comisión de Encuesta sobre los procesos de Moscú y por la defensa de la libertad de opinión en la Revolución”.

Las directivas de Moscú no tardaron en llegar a España, donde el aparato de “consejeros” que dirigía el Partido Comunista, el PSUC y las JSU (Togliatti, Geroe, Codovila, Vittorio Vidale, etc.) inició la “lucha contra el trotskismo”, que rompió el frente antifranquista, introdujo la división en las milicias y en el Ejército, impidió que el POUM formara parte de la Junta de Defensa de Madrid, obtuvo la exclusión de Nin del Consejo de la Generalitat, provocó las Jornadas de Mayo y la represión subsiguiente, eliminó a Largo Caballero e impuso a Negrín, abrió graves crisis en el PSOE y en la UGT y organizó el golpe del 16 de Junio de 1937 contra el POUM, el secuestro y el asesinato de Nin y la represión contra la izquierda socialista y contra la CNT y redujo la plena autonomía de Cataluña a una mera caricatura. A fines de 1937,la política de Stalin y sus agentes había conducido la España antifascista a un rango de “democracia popular”, como las que conocimos muchos años después en el Este de Europa, lo cual tuvo consecuencias catastróficas para las conquistas revolucionarias de julio de 1936 y para el curso final de la guerra contra Franco. Todo esto, rápidamente resumido, se puede ver y comprender mejor que nunca a la luz de la experiencia de las “democracias populares” del Este, de las revelaciones efectuadas durante el proceso de la perestroika, del balance del estalinismo dentro y fuera de la URSS y del desastre final que ha sido el desmoronamiento vertical de la URSS.

Andreu Nin hizo frente siempre a las mistificaciones estalinistas y previó que el sistema de despotismo burocrático de Stalin sería finalmente funesto para la URSS y para el socialismo mundial. Combatió el estalinismo con todo su talento político mientras vivió e hizo frente a los verdugos que le asesinaron, convencido de que defendía el honor del POUM y de sus camaradas calumniados y también el honor de los dirigentes bolcheviques, sus compañeros y amigos, sacrificados en Moscú. Esto queda y quedará definitivamente en la Historia. Todo cuanto hemos hecho estos años para obtener que Gorbachov y los dirigentes del período de la perestroika aclararan las condiciones en que Nin fue secuestrado, torturado y asesinado no ha dado resultados. Pero no desesperamos todavía y por eso haremos todo cuanto esté a nuestro alcance para que el “secreto de Nin” sea descifrado. Por lo demás, habrá que aprovechar el centenario de Nin para abrir un debate sobre la experiencia global de la URSS y del estalinismo y sobre la necesidad de esta